EL DESCUBRIMIENTO DEL CARBÓN

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El pasado 22 de Febrero se cumplieron 127 años del descubrimiento del yacimiento carbonífero más importante de nuestro país. El hallazgo, realizado por Agustín del Castillo, fue el primer paso hacia lo que hoy somos. Por eso es más que justo repasar los eventos que conllevaron a este logro. 

Primeros visitantes 

El primer arribo documentado es de mediados del siglo XVI, cuando un navío español recaló en las costas del Seno de la Última Esperanza (zona en la que actualmente se emplaza la hermana ciudad de Puerto Natales) para luego internarse en los bosques de lengas, acercán dose así hacia el entonces silvestre escenario, en el que hoy yacen las localidades de la Cuenca Carbonífera. 

Siguieron de este episodio otros acercamientos, no muy relevantes. Siempre embarcaciones que se aproximaban desde el Pacífico, españoles e ingleses en busca de reposo, atracaban en las costas del suroeste patagónico. A pesar de las idas y venidas de los europeos por los cercanos mares y costas, nuestras tierras se encontraban en una apacible quietud y en ellas reinaban las dispersas tribus tehuelches junto con la flora y la fauna. Pasaron así tres siglos, en los que el tiempo no hizo más que embellecer estos horizontes. 


Greenwood y Poivre

Hombres de espíritu noble e inquieto, de gran valentía y perspicacia. Los señores Guillermo Greenwood, de origen inglés, y Francisco Poivre, de cuna francesa, son ilustres partícipes de la historia de nuestra provincia. Atraídos por la belleza de la Patagonia, estos dos aventureros vivieron gran parte de su vida entre los fríos y desolados paisajes de la misma. En una expedición realizada por estos dos hombres en 1873, saliendo desde Punta Arenas, transitaron por nuestro suelo y admiraron los majestuosos paisajes de la región.

En esta misma travesía, le dieron nombre al principal río de la zona, que posteriormente haría lo mismo con una de las localidades de la Cuenca, el Río Turbio. Fueron ellos además, los primeros pobladores del valle rioturbiense, ya que habitaron durante un largo tiempo en una rústica cabaña que ellos mismos construyeron. Les fue de gran utilidad como refugio, en los años de su estadía continuaron contribuyendo a la historia de la provincia, asistiendo a viajeros como más adelante se contará. 


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En búsqueda de carbón 

Se podría decir que todos los viajes hacia nuestra región mencionados anteriormente fueron realizados por iniciativa propia y con fines exploratorios. A partir de 1870 la naturaleza de estos hacia la zona cordillerana de lo que es ahora Santa Cruz cambiarían radicalmente.

El Gobierno Nacional, al cual Domingo Faustino Sarmiento presidía, promulgó una ley en la que establecía que se premiará económicamente a quien descubriera una mina de carbón en condiciones de ser explotada. Bajo ese contexto se produjo el primer hallazgo de carbón en la provincia, fue realizado por "Perito" Moreno, que contó con la ayuda del luego gobernador de la provincia Carlos Moyano, el 28 de febrero de 1877, en las inmediaciones del lago San Martín, el noroeste de la provincia. No se puede decir que encontró una gran fuente de carbón como para luego ser explotada, pero sí que se sentó un precedente para que se realicen futuras investigaciones. 

En el segundo descubrimiento tuvo de protagonista a quien posteriormente sería gobernador de la provincia, Ramón Lista, quien también contó con la ayuda de Moyano. Este descubrimiento, en el año 1878, fue en la zona central de la provincia, cercana al Río Chico. A diferencia del anterior descubrimiento, este si llegó a explotarse en 1942, aunque durante un corto período de tiempo. 


Del Castillo y la génesis rioturbiense 

En el año 1855 nació en Mercedes, provincia de Buenos Aires, Silvano Agustín del Castillo, el protagonista de esta historia. El mercedense mostró desde muy joven su tenacidad. Cuando tenía 17 años ingresó a la recién fundada Escuela Naval Militar, que a los cuatro años de existencia se disolvió a causa de un motín, dejando a del Castillo a un año de recibirse como Primer Oficial.

Finalmente logró su cometido en diciembre de 1878 luego de que ese mismo año la Escuela Naval Teórica fuera fundada. Una vez recibido, partió con destino a Inglaterra con el fin de continuar con su instrucción naval. Allí se le comando ir a bordo del buque de vapor "Villarino" con la misión de navegar hacia Le Havre para recibir los restos del libertador de la Nación, el General José de San Martín, y devolverlos a nuestro suelo.

A estos hechos le siguieron otras expediciones marítimas en Europa y también en el sur argentino, pasando por el Cabo de Hornos. Entre los años 1884 y 1885 ejerce el cargo de Presidente del Centro Naval. 


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1886 es el año en el que del Castillo realizó el primero de sus viajes en dirección a la zona santacruceña. Desembarcó en Río Gallegos para realizar una misión hidrográfica, pero tuvo que permanecer allí durante cinco largos meses a la espera de elementos prometidos desde Buenos Aires para realizar su empresa. Cansado de tanto esperar, decidió realizar una travesía de reconocimiento hacia la cordillera en motivo de recolectar datos geológicos y geográficos para el gobierno y de reafirmar la soberanía argentina por sobre estas tierras. 

Partió desde la ciudad de Río Gallegos el día 8 de enero de 1887, junto con una compañía minera, liderada por Nicolás Dávila, que se dirigía a realizar tareas de investigación al área del lago Argentino. El cruce de la estepa patagónica fue sin dudas la parte del trayecto más dificultosa, pero para fortuna de nuestros viajeros se encontraron con una tribu tehuelche, que los asistió de todas las maneras posibles para que pudieran continuar de la mejor manera. 

Cuando el grupo se encontró en las cercanías de la zona cordillerana decidieron separarse, Dávila se dirigió hacia el norte y del Castillo acompañado de dos peones hacia el sur. El mercedense continuó su camino hasta llegar a las inmediaciones de las Torres del Paine (Chile), donde decidió que se establecieran por algunas semanas, abrumado por la belleza que los rodeaba. 


Finalmente, un 22 de febrero, encontró lo que estaba buscando con tanto ahínco, pudo conseguir grandes fragmentos de carbón en la vera del río


Al retirarse de las montañas cambió levemente el sentido de su ruta, dirigiéndose ahora al sureste. Sorpresivamente una mañana en su campamento, se produjo el magno encuentro entre del Castillo y Guillermo Greenwood, los máximos protagonistas de nuestros orígenes. Hablaron de los propósitos del joven marino argentino y Greenwood se comprometió a asistirlo junto con su compañero francés, Francisco Poivre, pero antes debía ir a su encuentro, por lo que les pidió que no se alejaran demasiado. 

Mientras esperaba la llegada de sus nuevos compañeros, resolvió realizar una corta travesía hacia el este de su posición. Al llegar a un valle al que llamó Valle Guerrico (Cancha Carrera) siguió el curso de un río y en su caminar encontró algunos vestigios de carbón, el evento lo sorprendió de grata manera y durante los días siguientes continuó investigando en las cercanías del chorrillo para conseguir muestras más grandes. 


Se trata de recordar la lucha de personas que creían que el sur valía la pena y reconocer que existimos a partir de esa lucha. Aprender a reconocer en un pequeño fragmento de carbón el duro devenir de la historia. 


Finalmente, un 22 de febrero, encontró lo que estaba buscando con tanto ahínco, pudo conseguir grandes fragmentos de carbón en la vera del río. Al día siguiente acompañó el rumbo del río hacia el sudeste y descubrió un gran depósito de carbón al que llamó Mina Delfina. En los días posteriores, continuó con su tarea y descubrió otras enormes fuentes del mineral oscuro. 

Cuando por fin llegaron Greenwood y Poivre a la compañía de del Castillo marcharon hacia el Pacífico, en la zona donde se sitúa hoy Puerto Natales y allí el mercedense izó la bandera argentina sobre un cerro. Tras todos estos valiosos actos decidió retornar a Río Gallegos junto a sus compañeros europeos, llegando a la ciudad un 14 de marzo. 


YACIMIENTOS CARBONÍFEROS RÍO TURBIO 

Del Castillo realizó un segundo viaje hacia Río Turbio, cuando ya tenía el título de Teniente de Navío, pero poco después de su regreso a Buenos Aires falleció súbitamente un 22 de enero en el año 1889 

No se puede decir que el descubrimiento hecho por del Castillo haya tenido un gran impacto en la época. Nada es fácil de hacer en nuestra Patagonia y mucho menos en aquellos tiempos, impensable era comenzar una explotación minera en un lugar tan desolado y tan a la intemperie. Estos detalles son los que engrandecen lo realizado por personas como Agustín del Castillo, quien decidió aventurarse en regiones tan meridionales por la simple y pura razón de contribuir con el desarrollo de su patria, aún sabiendo que no iba a ver el resultado de su empresa. 

Por esto creo que es más que importante recordar los hechos que dieron origen a nuestros pueblos. No se trata de mencionar fechas vacías con acontecimientos azarosos, se trata de recordar la lucha de personas que creían que el sur valía la pena y reconocer que existimos a partir de esa lucha. Aprender a reconocer en un pequeño fragmento de carbón el duro devenir de la historia.

Se trata de recordar la lucha de personas que creían que el sur valía la pena y reconocer que existimos a partir de esa lucha. Aprender a reconocer en un pequeño fragmento de carbón el duro devenir de la historia. 


Nota: Blas Agustin Carrizo